Basado en hechos reales (Epílogo).

 

La página 105 decía: 

“la primera tortuga que habló no fue Cassiopea; tampoco era ninja. Fue un animal corriente que abrió la boca para declarar lentamente:

Las únicas respuestas posibles son las que se producen, son las que ya existen.  Para averiguarlas, basta con saber escuchar. A veces, cualquiera puede dárnoslas. Buscar y buscar nos hace ciegos a todo lo que ya tenemos. Por eso las tortugas llevamos un caparazón: para encerrarnos del todo y así, salir también del todo, sin prisa; con la boca, los ojos, los oídos bien abiertos. La invisibilidad ajena depende sólo de nuestros sentidos.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s