Se busca autor para manual inédito.

 

– Todo es perfecto, pero… – murmuró el muñequito del cartel verde de la biblioteca, el que señalaba la salida de emergencia. – Si al menos alguien me pidiera que me detuviese y contemplara, todo sería diferente por un momento

– Querrás decir que todo sería igual –interrumpió una voz – según este manual que acabo de encontrar, correr implica movimiento; y movimiento implica cambio constante: como un arroyuelo libre.

– ¿Tú qué eres: estudiante de lógica o poeta? – espetó el muñequito, contrariado. – ¿No ves que hago ademán de correr, pero estoy quieto en verdad?

– Sí, así lo parece desde aquí – respondió ella- pero permíteme que aporte mi punto de vista: llevas años colgado de ese techo; si no contemplas es porque no quieres.

– Digamos que en este pasillo no hay mucho que contemplar.

– Hombre, gracias.

– Te nombro mi excepción. Llevo años queriendo que alguien me nombre su excepción y, ya ves, parece que la única vez que alguien se fijará en mí será cuando se produzca un incendio. Y para ese entonces moriré calcinado.

– Es un honor que me consideres tan especial. Y no seas modesto: muchas chicas cultas y estudiosas pasan por aquí a diario; y tú brillas con luz propia.

– Pero tú no eres estudiosa, porque nunca habías venido, y tampoco pareces culta. Te nombro mi excepción, porque no quiero que mi único paréntesis, la gota de mi desierto, sea mi propia muerte.

– Aquí dice –continuó leyendo ella- que hay que llenar la vida de excepciones para ser capaz de sonreír eternamente. ¿Crees que se puede sonreír eternamente?

– No entiendo, ¿te burlas de mí? Si ni siquiera tengo cara. No tengo boca.

– Ahora sí que has acabado con mi lógica… y si no tienes boca, ¿cómo me estás hablando?

– Respóndete tú misma, que para eso estudias la doble titulación.

– La cuestión ahora es mi cometido. ¿Cómo puedo cumplir con mi deber excepcional?

– Ayúdame a bajar y me casaré contigo – rogó el muñequito.
Y a ella se le llenaron los ojos de lágrimas.

– No sé cómo hacerlo.

– Entonces, tu cometido será imaginar para siempre cómo salvarme.

– De acuerdo – respondió ella y, decidida, se incorporó para buscar un libro que explicara cómo construir una escalera de luz.

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